Friday, January 25, 2013





Conversación con una anciana

Esto no es un cuento ficticio, sino una anécdota que me ocurrió hoy. Dios tiene muchas formas de manifestarse cuando empiezo a dudar o me siento abatida por la negatividad cotidiana que me presentan otros. Salí de mi casa a pesar del frio atroz ya que tenía que cerciorarme de comprar algunas necesidades y comida debido a la eminente llegada de la nieve anunciada. Primero me dirigí hacia la tiendita de conveniencia localizada en el boulevard a la esquina de mi casa. Necesitaba sacar dinero de la caja de ATM para poder tomar el bus hacia el supermercado.
Al entrar noté que el asistente hindú, en esta ocasión no estaba el dueño ya que según me informaron está en la India con su hermano para celebrar la boda del hijo de él. Voy hacia la máquina para extraer dinero y noto que una anciana hablaba con el asistente. Aparentemente, ella esperaba por el bus para Atlantic City dónde van todos a probar suerte en los juegos de azahar. Los buses recogen a las personas en frente de la tienda. La anciana muy bien vestida pero con hombros doblegados parecía tener una gran carga encima. Sentí un enorme pesar al pasar por su lado. Tengo veces que puedo sentir las cosas negativas de las personas como si fuera yo una esponja. Ella continuó hablando con un tono tan desganado, prácticamente sin vida. 

-Mira con lo vieja que estoy-decía la señora-no tengo quien me ame, quien me haga el amor.
Al escuchar eso di media vuelta para ver quien sería capaz de decir algo tan privado en público en especial a un hindú que son personas bien reservadas. Continuó la señora ya marcada por la vida y peinada de una forma sin mucho esfuerzo.

-No tengo a nadie. Ya se me acabó el tiempo-concluyó.

No pude resistir la tentación de responder a lo que obviamente no me decía a mí.

-Señora, le pido que por favor tenga esperanzas-le dije-Míreme a mí que estoy por cumplir el próximo lunes-le dije mi edad.

Respondió ella:

-todavía estas joven y te queda mucho por vivir-me aseguró

Le dije:

-Yo tampoco tengo amor, pero le puedo decir que usted si verdaderamente quiere que alguien la ame, pues pienso que encontrará á esa persona ya que para el amor no hay edad. Ni yo pierdo las esperanzas de encontrar á ese ser que he buscado toda mi vida-le dije con una serenidad profunda. Y si no lo encuentro, no importa ya que si Dios me continua a dar vida, yo viviré mis días feliz y no triste porque el amor no viene a visitarme.

La anciana no se volteó para verme y permaneció callada dirigiéndose hacia la puerta para ver si llegaba el bus.

Al salir de la tienda sentí que había tenido una epifanía, alguien enviado para decirme que continuara a vivir mi vida disfrutando del regalo que Dios me da cada día. Que a pesar que me sienta en ocasiones triste, en realidad yo he vivido mucho mas que esa pobre anciana que ha perdido todas las esperanzas de amar y seguir viviendo.

Vivo mi vida sin que nadie me ofrezca alguna ayuda
Vivo sola ya que una vez viví con alguien á quien aborrecía
Vivo cada día como si fuese mi último suspiro
Vivo, sueño, canto y bailo porque confieso que he vivido 
Vivo y siento la sangre correr por mis venas
Vivo y aunque con el corazón dañado por el maltrato de la vida
despierto cada mañana para probar nuevamente mi divina fortuna
Vivo todos los días agradecida á Dios por haberme otorgado otra
oportunidad para cometer errores y corregirlos
Vivo todavía con la esperanza que mañana será un día divertido
Vivo mi vida ayudando a los que á mí vienen cuando tienen la esperanza perdida
Vivo si vivo

Ahora te digo, no vengas a mi vida para decirme como vivir…dime que bien he vivido.

Copyright©Profesora_Loaiza2013


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